Muy presente de forma natural en la uva, el ácido tartárico es especialmente interesante para bebidas, vinos aromatizados, bebidas efervescentes, mermeladas, preparaciones a base de frutas, productos de panadería, pastelería, chocolate y ciertas recetas de confitería. Es uno de los principales ácidos percibidos en boca, junto con el ácido cítrico y el ácido málico, y permite aportar una acidez nítida, limpia y controlada.
En cocina profesional y pastelería, el ácido tartárico puede utilizarse para corregir la acidez de una preparación, estabilizar el color de las frutas, mejorar la conservación de ciertas recetas o contribuir al equilibrio gustativo de un producto. También es útil en preparaciones a base de frutas, mermeladas, bebidas gaseosas y productos que requieran una acidificación controlada.
En el mundo del bar y la coctelería, el ácido tartárico es un ingrediente técnico interesante para trabajar el equilibrio ácido de una bebida, corregir el perfil de un sirope, estabilizar una preparación frutal o crear soluciones ácidas destinadas a cócteles en batch. Puede utilizarse en bebidas aromatizadas, cócteles con gas, vinos aromatizados o preparaciones que requieran una acidez más estructurada.
El ácido tartárico Sosa se utiliza directamente en un líquido frío, mezclando hasta su completa disolución. Sosa recomienda dosificar según las necesidades de la receta, con 1 g/kg como punto de partida. La dosis general indicada es de 0,75 a 10 g/kg según la aplicación.
ContenidoFormato: bote de 900 g
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